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La Coctelera

feitus

Ad libitum. Toma lo que te apetezca y deja lo que quieras.

Categoría: Sociedad

2 Agosto 2009

Cosas así deberían suceder a menudo

Estación central de Amberes. Lunes por la mañana. Hace frío.

Los pasajeros transitan por el vestíbulo para dirigirse al lugar donde iniciarán una nueva semana de tonos grises. Por los altavoces cantan las salidas, entradas y destinos de los trenes pero de repente, la anodina voz del locutor es acallada por la musical de Julie Andrews que entona el entrañable "Do, Re, Mi" de la celebrada película "Sonrisas y lágrimas".

Alguien se pone a danzar y contagian a más y otros más y muchos más. Al final son 200 los bailarines que disfrazados de lunes confluyen en el vestíbulo y convierten la estación, un lunes por la mañana de un día gris, en una alegre fiesta ante el asombro y regocijo de los transeúntes. Una fiesta de las que reconcilian a las personas consigo mismas.

Cosas así deberían suceder más a menudo. Son estupendas.

   

 

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26 Julio 2009

La Calle

Supuse que sería él, La Calle, el sin techo que se hizo amigo de Arturo San Agustín, el periodista que se interesó en las razones de los mendigos. Atravesaba la plaza Universidad dirección hacia Pelayo, mordisqueando una croqueta  que compartía los dedos de su mano izquierda con un cartón de Don Simón, el tinto gladiador narcótico de la memoria y embaucador del frío.

Y conocí que era La Calle por su andar como de marinero en tierra cuya singular dignidad me resultaba familiar. Caminaba junto a un hombre maduro, de semblante sereno y paciente, un voluntario de "Arrels" que parecía sostener conversación a pesar de los desplantes del mendigo que parecía irritado, ademán cada día más frecuente.

Cautelosamente les seguí y me acerqué hasta ver con claridad el rostro amarillento  surcado de grietas azules de La Calle y  escuchar su voz definitivamente temblorosa e indescifrable. Tiempo atrás, cuando La Calle ejercía de ciudadano y de abogado en los tribunales, había podido escuchar su timbre grave y agradable en los alegatos que pronunciaba y en las jocosas tertulias de mediodía ante la barra del bar junto a los juzgados, surtida de las inefables croquetas.

Pensé que quizás, la de aquel día, fuera la última croqueta de La Calle, como mucho la penúltima. Él, años atrás, por alguna causa, huyó de su posición solvente para caer en un desarraigo sin retorno a veces lúcido y otras muy borroso, trayecto que alcanzaba ya su inevitable final.

Sabía yo que otros muchos como él necesitaban voluntarios de Arrels aunque ellos mismos no lo supieran ni los quisieran. Me había propuesto ayudar, hacer algo. Había seguido y observado de cerca a unos cuantos sin techo para intentar comprender y ver cómo hacer. Pero sigo así, a un paso de de marcar un teléfono y dejarme llevar por el camino de la esperanza.

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12 Julio 2009

Videojuegos y Coltán

¡Que desgracia! El videojuego anunciado retrasa su aparición y las consolas no han bajado el precio al nivel deseado. ¿Qué sucede? Dicen que la culpa la tiene un maldito mineral que proporciona componentes imprescindibles para la fabricación de semiconductores insustituibles en todo aparato electrónico (móviles, ordenadores, armas teledirigidas, satélites, aviones, consolas, etc.)

 Ése mineral, el Coltán, designado materia prima estratégica por el Pentágono, es más codiciado que el oro porque de él se extrae la columbita y el tantalio. ¿Y cuánto vale el Kg. de Coltán? En origen aproximadamente 8 euros y la vida de dos niños de 7 a 10 años.  El Coltán se extrae en profundas minas de difícil acceso donde los pequeños cuerpos de  niños desnutridos pueden deslizarse mejor que nadie por  galerías mínimas. Les pagan 25 céntimos de euro al día por su trabajo entre nubes de polvo y por eso tampoco  importa demasiado que de vez en cuando lluvias torrenciales o desprendimientos los sepulten en la misma mina donde nadie se ocupará de rescatarlos. El "valor añadido" eleva el precio del Coltán en el mercado hasta los 300 euros.

¿Será posible? ¿Y dónde sucede todo eso?  El Congo es el lugar con mayores yacimientos y donde  multinacionales y traficantes, en compacto equipo, han podido extender  sus redes criminales con mayor impunidad y beneficios. Aliándose con facciones locales y con el ejército de la vecina Ruanda controlan el territorio disfrazando e imponiendo su presencia mediante conflictos tribales provocados que han alcanzado en su haber una cifra de seis millones de muertos y cerca de un millón de desplazados.

Los beneficiarios de todo este montaje criminal son numerosos y seguramente por razón de complicidad, poco se oye sobre este drama. El Coltán genera enormes beneficios a sus operadores directos pero sus clientes, las empresas que lo utilizan en sus desarrollos (Nokia, Ericsonn, Siemens, Sony, Bayer, Intel, Motorota, Hewlett-Packard, Hitachi o IBM, entre otras) , son parte consciente de la trama y en última instancia también lo somos los consumidores del primer mundo que tenemos cosas más importantes de qué ocuparnos como legislar sobre las horas de paseo que se les debe garantizar a los perros domésticos.

Podemos estar tranquilos. Unos cuantos cadáveres más y fluirá de nuevo el Coltán que permitirá a nuestros jóvenes disfrutar de ése videojuego bélico de última generación. Los mayores, en inacabables tertulias radiofónicas y encendidos artículos  de prensa, pondremos el grito en el cielo sobre los estímulos que alientan esos videojuegos y así  ocuparemos el tiempo sin necesidad de atender a lo que estamos haciendo ahora mismo, sin remordimiento alguno, en el corazón de África.

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20 Diciembre 2008

Caricias

El aire efímero del invierno desciende de las montañas nevadas hasta acariciar el océano y en su camino empuja al pájaro ligero insinuándole el camino desde el alba gris hasta el islote emergido desde donde nos anunciará la primavera.

Despleguemos con él también nuestras alas para dejarnos llevar hacia el arco iris del año nuevo multicolor. Esta es mi deseo para todos los amigos de La Coctelera. Un poco de recogimiento, algo de imaginación y fe en el futuro para salir de las tinieblas que nos dañan y desconciertan.

Caresse sur l’ocean (Les Choristes)

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22 Noviembre 2008

La fiesta en paz

La gente queremos la fiesta en paz. Esta simple evidencia la sostuvo convincentemente el grupo "Jarcha" con su canción "Libertad sin ira"  gran éxito allá por el año 1976, justo al inicio de la transición española:

Por casualidad, la escuché uno de estos días en que la memoria histórica pretende aflorar sentimientos en gran medida ya sedimentados, Y ése poso ahí estaba bien toda vez que ya poco podía aportar a la convivencia y no mucho más al bienestar de los individuos.  Los recuerdos son riqueza personal y colectiva pero alborotarlos podría no ser lo mejor.

Cada cual, faltaría más, que busque lo que desee y le convenga  y que todo el mundo  puedan ejercer su libertad, pero, por favor, a estas alturas, de manera serena y sin ira.

 

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26 Abril 2008

OLORES EN EL AIRE

Volar es hoy algo habitual para gran parte de los ciudadanos europeos y más para los jóvenes. Las compañías de bajo coste han contribuido a ello enormemente.

En razón de sus ajustados precios, las compañías han suprimido la mayor parte de los servicios accesorios que era habitual ofrecer a sus viajeros. Entre ellos el suministro de bebidas y alimentos en vuelo, aún en los de varias horas de duración.

La ecuación es simple. No hay comidas gratis (Dícese así a las incluidas en el precio del billete) y la que ahora ofrecen de pago es mala y muy cara, pues… ¡Hay que buscarse la vida! Y cada uno se trae de casa, del comercio o del bar lo que más le apetece y conviene.

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Hay quien tiene bastante para matar la gana y el aburrimiento con un poco de chocolate o unas galletas que roer. Otros gustan de sandwiches tipo Rodilla o baguettes estilo Pans&Company y no se cortan. Y da gusto ver disfrutar a los poseedores de bocadillos caseros, de los de a diario, de tres palmos de pan con un poco de todo entre cubiertas, y que sin olvidar las olivas con hueso que son al tiempo alimento y entretenimiento. La diversidad cultural se manifiesta con la aparición de tremendos Kebabs rebosando vegetales y salsa entre las cubiertas de pan y los labios de su feliz propietario, También están los aficionados a los lácteos poliformes y plurisabores, que se pueden comer o sorber con elocuente sonoridad. Y qué decir de las naranjas y mandarinas, siempre frescas e intensas, esparciendo generosamente su aroma persistente varias filas adelante y atrás. Frutos secos, aperitivos y snacks, tostados y frecuentemente especiados, ofrecen fuertes contrastes en la gama de olores prisioneros en la limitada atmósfera de la cabina.

Los termos de café todavía no se han generalizado pero las petacas de whisky i otros destilados sí son frecuentes y curiosamente, en manos de los jóvenes, todas parecen llevar la misma fecha de caducidad: la hora de llegada al aeropuerto de destino.

¿Podrá convertirse el ambiente de un avión en algo parecido a aquellos viejos trenes en cuyos departamentos se iniciaron e intercambiaron tantas historias?. Seguramente no. Podrán llegar a oler igual pero establecer relación social con otros pasajeros, desde el nicho del incómodo y limitado asiento, se antoja algo más difícil que en aquellos compartimentos con inevitables cruces de miradas y roces de rodillas.

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15 Octubre 2007

VALORES (Blogactionday)

La piel de la Tierra es dura pero flexible. El transcurso del tiempo y de la vida ha ido configurándola y esculpiéndola, no como se trabaja la roca sino suavemente, como el artista acaricia la tela con sus sentimientos plasmados en formas y colores.

La Tierra es hermosa. Puede mostrarse agreste, árida; gélida, luminosa, exhuberante, cálida; húmeda, colorista, seca o de otras mil maneras, pero cualquiera de sus formas es reflejo de un estado de ánimo del hombre.

El lamento por el deterioro físico de la Tierra se extiende y generaliza. Se identifican continuamente agresiones y perjuicios para el planeta que se atribuyen al mal uso que hacemos de los recursos naturales, a la superpoblación y al consumismo.

Se analizan las causas y los efectos del porqué las cosas se producen así, se dibujan escenarios, se pronostican hecatombes y también se apuntan medidas paliativas que quizás pudieran ser soluciones.

Pero poco se oye hablar de la raíz del problema que podría hallarse en la escala de valores que individualmente hemos asumido, probablemente por llevarla grabada de forma indeleble en nuestro manual de conducta, el código genético.

La imperiosa ambición de poder y de dominio que exhibimos y sufrimos, no se limita a satisfacer necesidades básicas. Es una ambición, al parecer insaciable e irreprimible que se alimenta de la ansiedad producida por unos objetivos que, por poder situarlos (y situarlos) siempre un paso más allá, nos resultan inalcanzables.

Los problemas medioambientales no parecen otra cosa que la expresión de las tensiones internas e individuales del hombre y su fracaso por alcanzar la paz interior.

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17 Septiembre 2007

Curar un poco, nada más.

Los laboratorios farmacéuticos (dicho así, en general) tienen como prioridad fundamental sus cuentas de resultados. La salud de las personas es tan sólo un medio para alcanzar ése objetivo al que todo queda supeditado. No hay pacientes que sanar tan sólo clientes que fidelizar.

Con toda crudeza lo desvelaba el investigador anglo-norteamericano y premio Nobel, Richard J. Harris en una entrevista

Es en este contexto que, según afirma Harris, no pocos medicamentos no se desarrollan ni se comercializan con sus plenas capacidades paliativas, sino que se dejan en un estado en que atajan el desarrollo de la enfermedad que combaten sin erradicarla completamente. De esta forma el paciente, así mantenido como crónico, se convierte en un cliente perpetuo. Lo que cura del todo no es rentable.

El premio Nobel afirmaba ante su entrevistador, Lluís Amiguet:

“Las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.”

Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que digo “

¡Es realmente tremendo!. Millones de personas abandonadas, cuando no abocadas a vidas miserables por causa de unas dolencias que podían haber sido fácilmente eliminadas. Es probable que alguno de esos próceres de la industria farmacéutica se escandalicen públicamente de todos los genocidios contemporáneos. Y más aún, quizás impartirán desde sus dorados atriles lecciones de ética a media humanidad.

El campo de los antibióticos es, según afirma, un campo idóneo para este juego. Podía haberse desarrollado un fármaco contundente pero al haberse abandonado determinadas investigaciones en ésa línea, se ha favorecido la aparición de resistencias en los microorganismos infecciosos. Es el caso de la tuberculosis que había desaparecido prácticamente pero que el año pasado llegó a matar a ¡un millón! de personas.

¿Cuales son los verdaderos, los auténticos resortes de nuestra especie?


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Sobre mí

Yo, Miquel Feitús, con perdón. El viento fresco, a veces húmedo vendaval, expuso mis raíces y desecó buena parte de la savia que nutría una arboladura otrora exhuberante.

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