Tigres asiáticos
Mosquito y Tigre, ¡vaya conjunción!. Dos seres sin relación aparente reunidos en la denominación de un apacible insecto que vive sin ser consciente de sus agresivos actos. Para él es cuestión de vida y supervivencia.
Estos inmigrantes golosos han llegado de forma silenciosa y se adaptan a nuestro medio con gran facilidad. No les interesan nuestras normas ni lenguas. No son feroces, simplemente viven según sus hábitos. Crecen se reproducen y mueren como han venido haciendo en las tierras asiáticas de donde proceden. Su avance es lento pero constante, un fruto más de la globalización y, quizás, de los vuelos baratos.
Si alguno de ellos elije tus brazos, piernas o cuello como oasis desde el cual procurarse su dulce y nutritivo alimento, te vas a enterar y lo recordarás.. Escozor inmediato y roncha garantizada será la secuela de tu contribución al mantenimiento de la especie.
Y creas adicción. Aunque en acto de legítima defensa hayas podido después transformar al indolente agresor en una mancha negra y roja sobre cualquiera de tus extremidades, el comedero ya es público Vendrán más.


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2 Diciembre 2008 | 12:19 AM