El dinero dejó de estar ahí
Que un país inmensamente rico tenga bajo el umbral de la pobreza alrededor del 80% de su población es una paradoja que clama al cielo. Es el caso de Venezuela, país que gracias a su petróleo gozó de enormes recursos económicos y que se ha ido empobreciendo al mismo tiempo que aumentaban sus ingresos. La renta per cápita se ha ido reduciendo y su economía es hoy insostenible y está abocada al colapso.
Pese a la riqueza del país los venezolanos son pobres, muy pobres. Pero su pobreza material más que de la falta de recursos materiales viene dada por su incapacidad de generar riqueza y de la falta de liderazgo y eficacia de sus instituciones y líderes.

Se habla mucho de la corrupción y ciertamente existe. Como en todas partes. La diferencia en la percepción del nivel de corrupción entre unos países y otros no está tanto en la cantidad sino en la habilidad o el poder de que se dispone para mantenerla encubierta. Como los cocineros son siempre iguales en todos los lugares se cuecen las mismas habas.
Por esa razón hay que buscar las causas de la extrema pobreza de Venezuela en otra parte. No es la corrupción la principal causa pero el recurso a ella para explicar la situación, argumento compartido y asumido por todo el mundo, sí impide adentrarse en las causas reales. El argumento de la corrupción se ha convertido en un factor paralizante que impide analizar y discernir sobre la ineficacia de todas las instituciones y los servicios públicos. ¿Porqué molestarse en ello, entiende la mayoría, si la corrupción acabará antes de hora con cualquier solución que se proponga?
Así las cosas parece que se asume que mientras no se acabe con la corrupción no vale la pena hacer nada y que la única lucha que vale es la que acabe directamente con la corrupción. ¡Gran error! Centrarse exclusivamente en la corrupción no hace sino generalizarla y extenderla. El progreso económico, político y social debe derivarse del debate de la eficiencia, servicio a servicio e institución por institución, que aporte soluciones e iniciativas. La limitación y erradicación de la corrupción será una consecuencia a medio-largo plazo de lo anterior. En este caso el orden de los factores altera sustancialmente el resultado final.

