Curar un poco, nada más.
Los laboratorios farmacéuticos (dicho así, en general) tienen como prioridad fundamental sus cuentas de resultados. La salud de las personas es tan sólo un medio para alcanzar ése objetivo al que todo queda supeditado. No hay pacientes que sanar tan sólo clientes que fidelizar.
Con toda crudeza lo desvelaba el investigador anglo-norteamericano y premio Nobel, Richard J. Harris en una entrevista
Es en este contexto que, según afirma Harris, no pocos medicamentos no se desarrollan ni se comercializan con sus plenas capacidades paliativas, sino que se dejan en un estado en que atajan el desarrollo de la enfermedad que combaten sin erradicarla completamente. De esta forma el paciente, así mantenido como crónico, se convierte en un cliente perpetuo. Lo que cura del todo no es rentable.
El premio Nobel afirmaba ante su entrevistador, Lluís Amiguet:
“Las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.”
“Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que digo “
¡Es realmente tremendo!. Millones de personas abandonadas, cuando no abocadas a vidas miserables por causa de unas dolencias que podían haber sido fácilmente eliminadas. Es probable que alguno de esos próceres de la industria farmacéutica se escandalicen públicamente de todos los genocidios contemporáneos. Y más aún, quizás impartirán desde sus dorados atriles lecciones de ética a media humanidad.
El campo de los antibióticos es, según afirma, un campo idóneo para este juego. Podía haberse desarrollado un fármaco contundente pero al haberse abandonado determinadas investigaciones en ésa línea, se ha favorecido la aparición de resistencias en los microorganismos infecciosos. Es el caso de la tuberculosis que había desaparecido prácticamente pero que el año pasado llegó a matar a ¡un millón! de personas.
¿Cuales son los verdaderos, los auténticos resortes de nuestra especie?





nurazul dijo
Todo esto me gustaría qu fuese simplemente un buen argumento para un libro intrigante de ficción...pero,me temo que es una realidad y me jode enormemente!! me parece increible que el afán de riqueza y poder anule por completo cualquier atisbo de huamanidad en las personas que dirigen estas compañías...Seré una imbecil pero el valor de una vida todavía no tiene precio para mi...Muy buen post.Un sasludo
20 Septiembre 2007 | 07:00 PM