Llegaste por fin
¡Vaya invierno!
Que entorno tan anodino.
Todas las sombras del mundo nos son abocadas incensantemente en finas láminas de selva emborronadas por plumíferos presuntuosos y serviles.
¡No más por ahora! Olvidémonos de las disputas entre mezquinos gobernantes y mendaces políticos. Apartemos a los augures de todas las apocalipsis económicas y sociales. Enterremos a todos los financieros, sin excepción. Cerremos buzones, antenas y ventanas, a los pregoneros de guerras, de accidentes y de calamidades. Y al vecino envidioso, y a la tendera locuaz.
Que poetas, pensadores y filósofos, se den tiempo para sus reflexiones y florezcan en abigarrados y originales discursos un poco más allá.
Ahora, sí, Seamos capaces de dibujar nuestra propia perspectiva y de resaltar en ella los elementos de auténtico valor:
Luz, vida y calor, todos seudónimos del amor.
¡Bienvenida primavera!

