Hay que hacer algo... ¿O no?
En reciente reportaje de
En aquellos pueblos las gentes se torturan y matan sin piedad, se han perdido las referencias hacia la condición humana, los valores se desvanecieron y la esperanza es desconocida, es algo inexistente. La codicia, importada e impuesta desde los llamados países avanzados puede con todo y corrompe a todos. Ése reportaje (primero de una serie sobre el horror con lugares y autores distintos) nos sacude y supone un aldabonazo ciclópeo ante el cual, aún así, posiblemente permaneceremos sordos. Y no puede ser.
Hay que hacer algo y tiene que suceder alguna cosa para que vayan cambiando esas situaciones. Y el cambio debe estar en las personas y a ése cambio solo se podrá llegar a través del conocimiento. Artículos como el citado son necesarios para ser conscientes de la magnitud de nuestra brutalidad y de los no siempre evidentes intereses que
La información honrada, profunda y veraz debe ser el elemento que permita tomar conciencia generalizada. No se trata de adoctrinar en un sentido u otro a la sociedad, se trata de poder disponer de información clara de lo que sucede y porqué sucede. Todavía confiamos en los valores intrínsecos de la persona y creemos en su capacidad de reacción a partir de la toma de conciencia de la situación.

En un país como el nuestro en que se promulgan multitud de normas irrelevantes todos los días quizá seria útil pensar en forzar a los medios de comunicación públicos y en estimular a los privados a dedicar espacios para contar la realidad del mundo en donde estamos. Quizás así podríamos alcanzar un estado de consciencia capaz de derivar en la asunción de valores firmes y actitudes responsables (en el ámbito económico y político) que forzasen un cambio urgente y radical.
Fotografias: Juan Carlos Tomasi (El País semanal)

